En los bosques de las montañas Shennongjia, entre el río Yangtze y el Río Amarillo, a más de dos mil metros de altitud, las hembras del langur chato dorado han desarrollado una solidaria adaptación evolutiva. Esta especie de mono, endémica de esta región central de China, sufre terribles temperaturas de hasta 14 grados bajo cero en invierno, provocando la muerte de la mitad de las crías que nacen en primavera. 'Si los lactantes no han alcanzado un nivel mínimo de desarrollo antes del inicio del invierno, es probable que no sobrevivan', explica por correo electrónico el primatólogo Zuofu Xiang. Por eso, estas hembras amamantan entre todas a cada uno de los críos del grupo, para conseguir darle un empujón nutritivo que garantice la supervivencia de toda la prole.

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Fuente: El País >> lea el artículo original