Han pasado aproximadamente tres meses desde que el científico chino He Jiankui anunció el nacimiento de los dos primeros bebés genéticamente modificados de la historia de la humanidad. El experimento conmocionó al mundo y provocó una ola generalizada de condena por parte de una comunidad científica internacional, ávida de respuestas sobre lo ocurrido. China ha canalizado esta indignación en forma de una investigación que podría acarrear consecuencias penales para el polémico genetista, pero no ha resuelto prácticamente ninguna de las numerosas incógnitas que rodean el caso.

He dejó atónitos a científicos de dentro y fuera de China al anunciar, a finales de noviembre, que había modificado la información genética de dos embriones mediante la técnica CRISPR para supuestamente hacerlos más resistentes al virus del sida. Estos dos embriones habían sido implantados en el útero de la madre y el resultado era el nacimiento de dos gemelas, Lulu y Nana, “en perfecto estado de salud”. Otro embarazo de iguales características está en camino sin que la ciencia haya probado que este procedimiento no genera mutaciones secundarias que causen a los bebés un daño mayor al que supuestamente evita el cambio genético buscado.

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Fuente: El País >> lea el artículo original